1. Javier, primero que nada, ¡felicitaciones! ¿Qué significa para ti, a nivel profesional y personal, haber ganado un León de Plata y un León de Bronce en Cannes, como 'creativo' boliviano en un escenario tan global?
2. Cannes Lions es una vitrina de creatividad mundial. ¿Qué crees que hizo que esta campaña se destacara entre miles de piezas, y qué aprendizajes te deja esta experiencia como Executive Creative Director de Slap Global?
Creo que lo que se valoró fue la capacidad de sostener una idea durante años, manteniéndola culturalmente relevante. No es una campaña de una sola ejecución: es una plataforma que se ha ido adaptando, creciendo y reinventando sin perder frescura.
Y desde la ejecución, fue una de las ideas más complejas que hicimos. Interrumpimos la transmisión de un programa en vivo, llevamos a celebridades como Messi y Thierry Henry a bares llenos de fans, sin guión,buscando reacciones espontáneas. Todo sucedió en tiempo real, con cámaras ocultas, gente que no sabía lo que iba a pasar, sin actores, sin tomas preparadas, sin posibilidad de repetir. No hay margen de error cuando se trabaja con ese nivel de exposición y presión.
Cada movimiento requiere una coordinación quirúrgica: seguridad, múltiples unidades técnicas operando en simultáneo y una preparación que empieza meses antes. Son ideas que pueden parecer simples en pantalla, pero detrás hay una ingeniería enorme.
Y creo que esa combinación —una idea sólida, ejecutada con precisión, y con impacto real— es algo que se valoró.
3. Finalmente, ¿qué le dirías a los creativos jóvenes de Bolivia o de cualquier otro país que sueñan con estar algún día en Cannes? ¿Qué papel crees que juegan el riesgo, la cultura y la identidad en construir ideas memorables?
Les diría que se enfoquen en hacer buen trabajo. Cannes no debería ser una obsesión ni una meta. Tiene que ser una consecuencia. Si una idea es buena, está bien ejecutada y conecta con la gente, el reconocimiento llega solo. El foco siempre tiene que estar en la calidad de lo que hacés, no en el premio.
Este año, para mí, fue especial porque estuve rodeado de colegas bolivianos. Incluso una de ellas ganó un bronce en Young Lions —un gran orgullo. Ver al Círculo de Creativos de Bolivia ahí, con presencia real, demuestra que algo está cambiando. Estamos empezando a construir una presencia sólida, desde un lugar propio, y cada vez hay más talento con ganas de proyectarse.
Y sobre la cultura y la identidad, creo que lo más importante es encontrar una verdad humana. Esa es la base de cualquier idea que realmente conecte. A veces esas verdades son universales, otras veces son locales, pero siempre tienen que ser genuinas. Y en lugar de tratar de copiar lo que hacen otros mercados, tenemos que construir una identidad propia. Nuestra identidad creativa se construye mirando hacia adentro, no hacia afuera.


