Una ausencia bastó para poner a Salvietti en el centro de la conversación.
La polémica comenzó después de que la marca quedará fuera de un cierto lugar de la Fexpo Sucre. Según explicó públicamente, pese a haber avanzado en el diálogo, recibió nuevas condiciones antes de la inauguración que limitaban su presencia y comercialización dentro de algunos espacios. Sin embargo la organización por su parte dio otra versión y atribuyó lo ocurrido a problemas de coordinación.
Pero la discusión rápidamente dejó de pertenecer únicamente a ambas partes, porque las redes comenzaron a llenarse de memes y comentarios apoyando a Salvietti, el cual agradeció el apoyo y pidió a la población continuar visitando la feria para respaldar a los demás emprendedores y empresas participantes.
Lo más llamativo de todo este acontecimiento es que, en medio de la ola de publicaciones y comentarios, varias marcas decidieron entrar en la conversación.

Coca Quina publicó una pieza en la que diferentes productos de la embotelladora La Cascada, rodeaban a Salvietti bajo el mensaje “Apoyemos siempre lo nuestro”. Chocolates El Ceibo cruzó dos símbolos de marca, su conejo y el tradicional duende de Salvietti, para comunicar que “Los sabores con historia no se apagan”. Y Papel Higiénico Nacional convirtió sus propias hojas en una corona para declarar que “Sin reina no hay feria”.
Pero para entender toda esta movida, hay que saber que Salvietti lleva más de un siglo construyendo un legado.
Hay que retroceder más de un siglo, justo cuando Dante Salvietti llegó a Bolivia desde Italia y posteriormente se instaló en los Yungas paceños. Allí conoció la papaya de la región y desarrolló la bebida que terminaría convirtiéndose en la icónica Papaya Salvietti.
Con el tiempo la marca introdujo a su gran personaje, el duende. La leyenda cuenta que Dante encontró al personaje en el Bosquecillo de Pura Pura y tras ayudarlo, este le prometió suerte. En 1936 su hermano Ruggero llevó al duende a la etiqueta, representándolo al lado de una papaya. La ilustración terminó convirtiéndose en el emblema más reconocible de la marca, algo que ha acompañado a distintas generaciones. Tuvo tanto reconocimiento, que incluso llegó a ser valorado de manera institucional el 2026, con la promulgación de la Ley Municipal 577/2025, que declara a Papaya Salvietti Patrimonio Cultural Inmaterial del Municipio de La Paz, reconociendo su aporte a la cultura paceña.
Para una gran parte de los consumidores Salvietti dejó de ser una simple gaseosa y pasó a ser una lovemark, asociándola con recuerdos familiares y costumbres. El propio Concejo Municipal de La Paz destaca su presencia histórica junto a productos tan tradicionales como la marraqueta y el plátano son algo icónico de la memoria colectiva.
Podríamos decir que cuando apareció la controversia, una parte del público no reaccionó simplemente ante la ausencia de un producto. Reaccionó ante lo que interpretó como una situación que afectaba a una marca que consideraba propia.
Frente a un tema viral, la primera reacción suele ser querer entrar en la conversación. El problema es que no todas las marcas tienen el arquetipo para hacerlo, lo que termina generando contenido forzado.
El caso Salvietti deja justamente una buena referencia: si una marca va a participar, necesita encontrar una razón propia para hacerlo. Puede estar en su historia, en su producto, en su personalidad o incluso en la relación que tiene con la otra marca. Sin esa conexión, el oportunismo se nota rápidamente.

